El pueblo entero que un obispo se quedó como pago por financiar la conquista
Tras la conquista de Gran Canaria, los Reyes Católicos tenían que saldar cuentas con quien había puesto el dinero: el obispo don Juan de Frías. ¿La forma de pago? Un pueblo entero. Le cedieron Agüimes, que pasó a ser Señorío del Obispado hasta bien entrado el siglo XIX. Pocas facturas de la historia se han saldado con algo tan grande como un municipio completo.
El casco histórico que hoy se pasea peatonalmente —con aparcamiento de tres plantas construido a propósito fuera del centro para dejar las calles libres de coches— conserva ese trazado estrecho e irregular típico de cuando el urbanismo se hacía a ojo y no con escuadra y cartabón.
De casas cueva a caserío tradicional, todo en el mismo municipio
El término municipal de Agüimes también incluye el caserío de Temisas, ejemplo de arquitectura popular canaria, y comparte terreno con las mismísimas casas-cueva del Barranco de Guayadeque. Un solo ayuntamiento gestionando desde cuevas prehispánicas hasta fachadas con carta de colores oficial.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 25 minutos en coche desde Tafira Baja. Suficiente para pasear un pueblo que ha sido, en distintos siglos, propiedad de un obispo, cueva aborigen y ahora casco histórico peatonal con normativa de color incluida.
¿Preparado para pasear el pueblo que pagó una conquista entera?
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