Arucas: el pueblo que cambia agua por ron y presume de catedral (sin serlo) | Casa El Drago
El pueblo que te vende ron con una mano y una catedral con la otra (que no es catedral)
En 1479 los conquistadores llegaron a un poblado aborigen llamado Arehucas, lo arrasaron, y le pusieron de nombre... Arucas. Básicamente el mismo nombre con menos letras: uno de los rebrandings más perezosos de la historia de Canarias. Por suerte, siglos después el pueblo le sacó partido a ese pasado, y hoy el nombre original sobrevive donde de verdad importa: en la etiqueta de una botella de ron.
Porque Arucas vive de dos cosas que en teoría no pintan nada juntas y sin embargo conviven de maravilla: una iglesia con pinta de haberse escapado de Barcelona, y una destilería que lleva fabricando ron desde el siglo XIX. Bienvenido a la combinación turística más inesperadamente perfecta de Gran Canaria.
La Iglesia de San Juan Bautista, la mole neogótica que domina el pueblo, se empezó a construir en 1909 inspirada en la Catedral de Barcelona. Abrió al culto en 1917, pero la torre principal no se terminó hasta 1977 — sí, 68 años para rematar un edificio, lo cual explica por qué todo el mundo la llama "la Catedral de Arucas" a pesar de que oficialmente nunca ha sido catedral de nada. A veces el apodo cariñoso pesa más que el papeleo eclesiástico.
El ron que rescató el nombre que los conquistadores intentaron borrar
La destilería Arehucas —fíjate, con el nombre original completo— lleva produciendo ron desde 1884 en una antigua fábrica azucarera del siglo XIX. Se puede visitar, ver la maquinaria original y aprender el proceso completo, que básicamente se resume en "esperar mucho tiempo dentro de un barril y confiar en el proceso". Una lección de paciencia que, para ser justos, esta iglesia también dio por su cuenta.
Vistas desde la Montaña de Arucas, gratis y sin cola
Si el pueblo se queda corto, la Montaña de Arucas ofrece un mirador con vistas a buena parte del norte de la isla — la excusa perfecta para bajar con hambre y justificar la siguiente parada, que evidentemente es probar el ron con algo sólido debajo.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 20 minutos en coche desde Tafira Baja. Tiempo de sobra para ver una "catedral" que no lo es, aprender historia de ron sin necesidad de conducir de vuelta borracho, y volver a casa a tiempo para contarlo exagerando solo un poco.
¿Preparado para combinar historia, arquitectura y una copita de ron en la misma tarde?
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