Bañaderos: el spa que inventó la nobleza aborigen antes que nadie | Casa El Drago
El spa que la nobleza aborigen inventó siglos antes de que existiera la palabra "spa"
El nombre de este pueblo de Arucas no es casualidad ni ocurrencia moderna: viene de "bañaderos", el lugar donde los antiguos canarios —y especialmente las mujeres de la nobleza canarii— acudían a bañarse en unas piscinas naturales conocidas como Los Charcones. Mientras en el resto de Europa medieval bañarse regularmente ni siquiera estaba de moda, aquí la aristocracia aborigen ya tenía su balneario particular con vistas al Atlántico.
Otra teoría apunta a un manantial de agua agria con fama de propiedades medicinales, lo que encaja todavía mejor con la idea de spa ancestral: agua especial, uso reservado, resultado terapéutico. El marketing de bienestar no lo inventó nadie en el siglo XXI.
Los Charcones de Bañaderos están considerados de las piscinas naturales más grandes de toda Gran Canaria: dos enormes charcos separados por muretes de piedra, con el agua renovándose constantemente gracias a la fuerza del propio mar. Ningún sistema de climatización ni filtrado artificial — el Atlántico hace el mantenimiento gratis, cada día, desde hace siglos.
Sal de mar, la otra tradición que sigue viva
En los charcos más alejados de la marea todavía se recoge sal marina cristalizada, una costumbre que se remonta a los antiguos canarios y que algunos vecinos mantienen viva hoy, casi como quien conserva una receta de familia.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 25 minutos en coche desde Tafira Baja. Para un baño con más pedigrí histórico que cualquier piscina de hotel de cinco estrellas, el desvío hacia el norte se justifica solo con la anécdota.
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