Carnaval de Las Palmas: 500 años de fiesta que sobrevivió hasta a una dictadura | Casa El Drago
La fiesta que lleva 500 años negándose a morir (ni siquiera se lo permitió una dictadura)
El primer carnaval documentado en Las Palmas de Gran Canaria se celebró en 1521, de la mano de la comunidad genovesa recién instalada tras la conquista. Repite conmigo el dato: mil quinientos veintiuno. Cuando en el resto de Europa la gente todavía se preguntaba si la Tierra era redonda, aquí ya había alguien disfrazado bailando por la calle. Cinco siglos después, la fiesta sigue exactamente igual de entregada, solo que ahora con más purpurina y menos peste.
Y cuando digo que se niega a morir, lo digo en serio: ni una dictadura entera consiguió pararlo. Durante el franquismo, disfrazarse y salir a la calle a montar jaleo estaba prohibido sin matices. La solución de los isleños fue tan elegante como descarada: seguir haciendo carnaval exactamente igual, pero llamándolo "Fiestas de Invierno". Mismo disfraz, mismo jolgorio, mismo desmadre — solo que con una etiqueta nueva pegada encima para despistar al censor de turno. El carnaval, literalmente, se disfrazó de sí mismo para sobrevivir.
Cuando Franco murió, el carnaval no volvió por decreto ni por gran acuerdo institucional: volvió porque un vecino de La Isleta llamado Manolo García cogió el teléfono, llamó directamente al gobernador civil de la provincia y le pidió permiso para sacar una comparsa a la calle. Se lo dieron. Después de 40 años de prohibición, la fiesta más multitudinaria de la isla regresó gracias a una simple llamada de teléfono y a alguien con la desfachatez de hacerla. Ojalá todos los trámites administrativos de la vida fueran así de sencillos.
Parque de Santa Catalina: el cuartel general del desmadre
Todo carnaval que se precie necesita un campo de batalla, y el suyo es el Parque de Santa Catalina, convertido durante semanas en el epicentro absoluto de galas, conciertos, pasacalles y fiesta en la calle sin descanso. Si en esas fechas buscas algo de silencio en esa zona de la ciudad, mejor date por vencido de antemano y únete al jaleo — resistirse es agotador y perder es divertidísimo.
La Gala Drag Queen: el espectáculo que puso a Las Palmas en el mapa mundial
Desde 1998 se celebra una de las galas drag más famosas del planeta, con producciones que no tienen absolutamente nada que envidiar a Broadway: vestuarios imposibles, coreografías milimétricas y un nivel de artesanía en cada disfraz que haría llorar de emoción a cualquier diseñador de alta costura. La primera edición la ganó Drag Heaven (Carlos Menéndez) con una fantasía titulada "Heaven, Metamorfosis Cibernética" — un nombre tan noventero que solo con leerlo ya se te viene a la cabeza el módem conectándose a internet.
La Gala de la Reina: cuando el disfraz pesa más que la reina
Aquí no se elige a la reina del carnaval por sonreír bonito: se valora la originalidad y la espectacularidad de una estructura de disfraz que, en los casos más extremos, necesita ruedines, poleas y hasta ayudantes escondidos para que la aspirante pueda simplemente sostenerse en pie. Caminar con esas creaciones no es un desfile, es una proeza de ingeniería con purpurina — cualquier arquitecto debería tomar notas.
El Entierro de la Sardina: donde media ciudad llora a un pescado
Todo lo bueno tiene que acabar, y el carnaval de Las Palmas lo hace de la forma más teatral posible: con el funeral de una sardina gigante construida expresamente para la ocasión. La procesión sale del Real Club Náutico y recorre las calles hasta la Playa de Las Canteras, escoltada por "viudas" —hombres y mujeres vestidos de luto riguroso— que interpretan el dolor más desgarrador que se ha visto nunca por un pez de cartón piedra. Hay hasta un Concurso a la Mejor Viuda, premiando el disfraz de luto más elaborado y la actuación más lacrimógena. Unas 30.000 personas se juntan para ver cómo, finalmente, la sardina arde en una hoguera junto al mar mientras todo el mundo llora de mentira y de risa a la vez.
La tradición del entierro de la sardina existe en varios puntos de España desde el siglo XIX, pero en Las Palmas la adoptaron y la llevaron a un nivel que nadie más se atrevió a igualar: fuego junto al mar, viudas profesionales y fuegos artificiales de despedida. Otros entierran una sardina con discreción; aquí se le organiza un funeral de estado con pirotecnia incluida.
Fiesta de Interés Turístico Internacional, con papeleo y todo
El 16 de febrero de 2023, el carnaval consiguió por fin el sello oficial de Fiesta de Interés Turístico Internacional — el segundo carnaval canario en lograrlo, después del de Santa Cruz de Tenerife, su eterno rival amistoso en la discusión de bar sobre cuál es mejor. Y según rankings como el de Trivago, se cuela entre los carnavales más populares de toda Europa. Quinientos años de fiesta ininterrumpida (con un pequeño paréntesis disfrazado de otra cosa) por fin tienen el diploma enmarcado que se merecían.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 15 minutos en coche desde Tafira Baja hasta el corazón de Las Palmas. Suficiente para desayunar en la terraza, plantarte en el Parque de Santa Catalina en pleno subidón de carnaval, y volver a casa a dormir la fiesta sin necesidad de reservar hotel en la capital — que buena falta te va a hacer la cama después de esto.
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