El Sáhara que le salió a Gran Canaria sin haberlo pedido
Casi 400 hectáreas de arena dorada, dunas que se mueven con el viento y ni un solo oasis con palmeras de postal — parece un decorado de película ambientada en el desierto, pero está a un paso del Atlántico, en el sur de la isla. Es tan convincente que cuesta creer que no hiciera falta importar ni un grano de arena para montarlo, a diferencia de otras playas artificiales de por aquí.
Las dunas están declaradas Reserva Natural Especial, así que esto no es solo un decorado bonito: es un ecosistema que se protege en serio, con normas de por dónde se puede caminar y por dónde no, para que el viento siga haciendo su trabajo sin que lo pisoteemos.
Antes de cruzar la isla hasta aquí, comprueba en tiempo real cómo está la playa con la webcam en directo de Maspalomas.
Faro, oasis y charca, todo en el mismo paseo
Junto a las dunas está la Charca de Maspalomas, un humedal protegido con aves migratorias, y el histórico Faro de Maspalomas vigilando la costa desde el siglo XIX. Tres paisajes completamente distintos —desierto, humedal y costa— a la distancia de un paseo a pie.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 45 minutos en coche desde Tafira Baja. El viaje más largo de nuestra lista hasta ahora, pero para cruzar de un clima de jardín canario a un desierto de verdad, la carretera sale a cuenta.
¿Preparado para tu propio safari sin salir de la isla?
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