Mercado del Puerto: el mercado de pescado que construyó la empresa de la Torre Eiffel | Casa El Drago
El mercado de pescado que construyó, sin querer, la misma empresa de la Torre Eiffel
En 1891, dos años después de que Francia inaugurara su torre de hierro más famosa, técnicos de la propia compañía Eiffel llegaron a Las Palmas y montaron este mercado. Sí, el mismo hierro, la misma ingeniería puntera de la época, aplicada esta vez no a una torre para presumir de skyline sino a un edificio para vender caballa. Gustave Eiffel probablemente nunca imaginó que parte de su legado terminaría oliendo a pescado fresco en una isla del Atlántico.
La novedad técnica no se quedó solo en el hierro: el mercado incorporó tiendas comerciales mirando hacia la calle en todo su perímetro, algo que en 1891 era tan innovador como el propio material de construcción. Cuando la ciudad creció alrededor del Puerto de La Luz, este edificio fue la respuesta a un problema muy poco romántico —dar de comer a la nueva población— resuelto con la tecnología más moderna disponible.
El edificio está catalogado como Bien de Interés Cultural desde 2005, así que técnicamente tienes permiso oficial para admirar la estructura de hierro mientras esperas a que te sirvan una ración de pulpo. Pocos sitios del mundo permiten combinar "patrimonio protegido por ley" y "cañas con tapa" en la misma frase sin que suene raro.
De vender pescado a servírtelo ya hecho
Como buen mercado tradicional, este llevaba décadas siendo el sitio de toda la vida para comprar pescado fresco recién llegado del puerto. Y en algún momento, sin dejar de vender pescado, decidió que también podía servirlo cocinado, en raciones, con una caña al lado — de día mercado, de tarde-noche una de las zonas de tapeo más animadas de la ciudad, todo bajo la misma estructura de hierro centenaria.
Ambiente de barrio, con o sin turista
El ambiente sigue siendo tan local que no es raro encontrar más vecinos de toda la vida que visitantes — un mercado que se ha modernizado sin acabar convertido en decorado para postales, algo que ni la mismísima Torre Eiffel puede presumir ya en su ciudad natal.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 20 minutos en coche desde Tafira Baja. Suficiente para tapear bajo una estructura de hierro con parentesco parisino, sin necesidad de coger ningún avión ni hacer cola para subir a ningún mirador.
¿Preparado para tapear bajo el mismo hierro que construyó la Torre Eiffel?
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