La playa a la que solo llegas si de verdad te lo curras
No hay carretera, no hay aparcamiento junto a la orilla, no hay chiringuito esperando con una sombrilla. Para pisar la arena negra de Güigüí hay dos opciones: caminar varias horas por un sendero exigente en el oeste salvaje de la isla, o llegar en barco. Sin atajos, sin excepciones, sin wifi de cortesía.
Está dentro de la Reserva Natural Integral de Güigüí, la máxima figura de protección que existe en Canarias — el nivel de "aquí no se toca nada", reservado para los rincones que la isla quiere conservar exactamente como estaban antes de que llegara nadie con intención de urbanizar.
Sin servicios, con recompensa
No esperes duchas, socorristas ni kiosco de bebidas: aquí lo que hay es naturaleza en estado puro y la sensación, cada vez más rara en cualquier isla turística, de tener una playa entera casi para ti solo.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Alrededor de una hora en coche más la caminata (o la travesía en barco). No es un plan de "playa rápida después de comer", es una excursión en toda regla — pero para quien busque desconexión de verdad, no hay atajo mejor.
¿Preparado para ganarte la playa más salvaje de la isla a pulso?
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