Playa de la Laja: la playa que estuvo a punto de acabar bajo el asfalto | Casa El Drago
La playa que estuvo a punto de acabar bajo una capa de asfalto
A la entrada sur de la ciudad hay 1.200 metros de arena negra volcánica que, en algún momento de la planificación urbanística, estuvieron a un tris de desaparecer bajo el asfalto. Por suerte, alguien frenó el proyecto a tiempo, y hoy La Laja luce renovada —con una intervención paisajística de 2013— en vez de servir de aparcamiento con vistas al mar.
Entre acantilados de lava, restos de antiguas canteras, una gasolinera casi mítica en la memoria del barrio y un túnel de los años 50, la playa conserva ese encanto discreto de los sitios que se resisten tercamente a que el tiempo los borre del mapa.
Un tridente de nueve metros de altura, obra del escultor Manolo González, recibe a quien entra en la ciudad por el sur — una especie de portero de discoteca, pero versión mitología griega y sin lista de invitados. Y a sus pies, tres piscinas naturales: una infantil en forma de media luna, una familiar, y otra de 50 metros habilitada para deporte reglado. Sí, una piscina olímpica de cortesía, cortesía del propio océano.
De cantera abandonada a zona de baño con piscinas
Lo que antes eran canteras de las que se extraía material de construcción hoy son piscinas naturales protegidas del oleaje, con zonas de sombra y un mirador de aves incluido — la naturaleza reclamando terreno donde antes solo había picos y vagonetas.
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Unos 15 minutos en coche desde Tafira Baja. De las playas más cercanas de toda la lista, ideal para un baño rápido con piscina reglada incluida, sin tener que cruzar media isla.
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