Sardina del Norte: el pueblo tan fiel a las sardinas que ni cambió de nombre | Casa El Drago
El pueblo tan comprometido con las sardinas que ni se molestó en cambiar de nombre
Desde tiempos antiguos, los pobladores de esta costa del noroeste venían aquí a pescar, casi en exclusiva, sardinas. Y en vez de buscarle al pueblo un nombre más rimbombante cuando tocó ponerlo por escrito, alguien decidió que "Sardina" ya funcionaba de sobra. Sin florituras, sin marketing: el pescado manda, el nombre se queda.
Desde el siglo XV este puertito ha sido la salida al Atlántico de la zona, canalizando en su día tanto pesca como producción agrícola — un pequeño puerto con mucho peso específico para el tamaño que tiene, de esos que hacían más trabajo del que su nombre humilde dejaba intuir.
El viejo faro de Sardina del Norte proyectó su primer destello sobre el Atlántico el 15 de febrero de 1891, y sigue guiando barcos —con estructura renovada en 1986— sobre el mismo litoral rocoso desde entonces. Más de siglo y treinta años de aviso luminoso ininterrumpido para un pueblo que ni falta le hace presumir de nombre elegante.
Arena dorada, piscinas naturales y muelle de siempre
La playa combina arena dorada con piscinas naturales entre roca volcánica, con un pequeño muelle de pescadores que todavía funciona como tal — el encanto marinero de barrio que en otras zonas de la isla ya ha sido sustituido por hormigón y sombrillas de pago.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 40 minutos en coche desde Tafira Baja. Suficiente para conocer un pueblo con nombre de pescado, faro centenario y piscinas naturales de propina, en el rincón menos masificado del norte de la isla.
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