El pinar que sobrevive a sus propios incendios como si fuera un truco de magia
2.000 hectáreas de macizo rugoso en el noroeste de la isla, cubiertas por uno de los pinares más importantes de Canarias. El protagonista es el pino canario, Pinus canariensis, un árbol endémico que ha desarrollado un superpoder nada discreto: es capaz de rebrotar después de un incendio forestal, como si el fuego fuera, para él, un mal trago pasajero y no el final de la historia.
El resultado es un bosque que lleva siglos regenerándose solo, sin necesidad de que nadie replante nada — la naturaleza resolviendo sus propios desastres con más eficacia que muchos planes de emergencia municipal.
El Balcón: acantilados con forma de cola de dragón
Desde la carretera GC-200 se llega al mirador de El Balcón, con vistas a acantilados marinos que la gente describe con forma de cola de dragón — un guiño casi obligado al árbol que le da nombre a nuestra casa. En lo más alto del macizo, el Pico de la Bandera corona el parque a 1.444 metros sobre el nivel del mar.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 50 minutos en coche desde Tafira Baja. Suficiente para cambiar de escenario por completo: de jardín tropical a pinar de montaña, con acantilados de propina.
¿Preparado para perderte entre pinos que se niegan a morir?
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