Tejeda: el pueblo donde hasta las rocas se visten de fraile | Casa El Drago
El pueblo donde hasta las rocas se visten de fraile
Tejeda está considerado uno de los pueblos más bonitos de España, y no por casualidad: calles empedradas, casas blancas y el mejor asiento de primera fila para ver Roque Nublo y Roque Bentayga sin moverse del pueblo. Pero el verdadero showman del paisaje es un tercer roque menos famoso: El Fraile, un monolito cuya silueta se parece tanto a un monje con hábito y manos juntas en oración que cuesta creer que sea pura casualidad geológica.
El paisaje entero, con sus roques asomando entre montañas como si hubieran quedado ahí a propósito, forma parte del cráter de un antiguo volcán colapsado — el mismo tipo de cataclismo que dejó Bandama, solo que aquí a una escala bastante más monumental.
Desde 1946, Tejeda fabrica su propio mazapán y "piñón" a partir de almendra cocida y molida, mezclada a partes iguales con azúcar. Casi ochenta años de la misma receta, en el mismo pueblo, sin necesidad de reinventarse — mientras el mundo entero cambiaba de tendencias gastronómicas cada dos temporadas, aquí seguían moliendo almendra exactamente igual.
Un almogarén a tiro de piedra
Muy cerca, el Roque Bentayga guarda uno de los almogarenes aborígenes más importantes de la isla, un antiguo observatorio solar y lunar. Entre roques con forma de fraile y calendarios de piedra milenarios, Tejeda tiene más simbolismo condensado por metro cuadrado que la mayoría de pueblos de la isla juntos.
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