Mirador de Bandama: las vistas que ni el mejor filtro consigue igualar | Casa El Drago
El mirador que hace que se te olvide sacar el móvil (y luego te arrepientas)
Hay miradores a los que hay que caminar media hora, sudar la camisa y todavía preguntarte si merece la pena. El Mirador de Bandama no es de esos: aparcas, das cuatro pasos y de golpe tienes delante toda la Caldera de Bandama, buena parte de Las Palmas de Gran Canaria y el noreste de la isla, todo en el mismo cuadro. Si ya conoces la historia del volcán convertido en viñedo que te contamos en el artículo de la Caldera, este es literalmente el balcón desde el que verlo todo sin bajar al fondo del cráter.
Y sí, al atardecer es cuando el sitio se pone realmente creído. La luz rasante sobre el cráter da fotos que luego nadie se cree que hiciste con el móvil.
Justo debajo, el campo de golf más antiguo de España
Bajando la vista desde el mirador hacia el interior de la caldera, hay algo que parece fuera de lugar entre tanto paisaje volcánico: un campo de golf. Y no uno cualquiera.
El Real Club de Golf de Las Palmas se fundó el 17 de diciembre de 1891, cuando un grupo de británicos residentes en la isla decidió que le hacía falta un campo de golf al asentamiento. Es, oficialmente, el club de golf más antiguo de España — y uno de los más veteranos de toda Europa continental. En 1957 el trazado se trasladó al interior de la Caldera de Bandama, así que ahora mismo hay gente dándole a un palo de golf dentro de un cráter volcánico, rodeada de viñedos, mientras tú los miras desde arriba con un café en la mano. Pocas escenas resumen mejor lo de "aquí nunca pasa nada... hasta que te fijas bien".
Un salto a La Atalaya, el pueblo de las casas cueva y los alfareros
A un par de curvas del mirador está La Atalaya, un barrio con casas excavadas literalmente en la roca y una tradición alfarera que lleva generaciones haciendo vasijas con las mismas técnicas de siempre. Merece la pena bajar, aunque solo sea para confirmar que sí, la gente vive de verdad dentro de la montaña, y no es una atracción para turistas.
¿Cuándo ir? Spoiler: al atardecer
Se puede visitar a cualquier hora —el acceso es cómodo y sin apenas caminar—, pero si quieres la versión con banda sonora de violines incluida, ve a última hora de la tarde. El sol cayendo sobre el cráter y la ciudad al fondo es de esas vistas que hacen que te quedes cinco minutos más de los que tenías planeados, y luego diez más.
¿Y todo esto a cuánto de Casa El Drago?
Unos 10 minutos en coche desde Tafira Baja. O sea, que te puede sobrar tiempo hasta para pasar antes por la Caldera, ver el cráter desde dentro y desde arriba en la misma tarde, y seguir llegando a la cena sin prisas.
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